8 abr. 2011

Adiós, Madrid

Henos aquí, escribiendo desde Sevilla, donde estamos desde el miércoles, a punto de iniciar lo que sigue. Madrid resultó bueno con nosotros; mucho mejor de lo que esperábamos (quizá porque no esperábamos nada). Tuvimos algo de trabajo, amigos y cosas que hacer. No creíamos que fuéramos a estar ahí más de una semana (de hecho ya dábamos nuestros días en España por terminados) y acabamos pasando alrededor de seis semanas en esta ciudad. Así que gracias por todo Madrid; nos vamos con buen sabor de boca, un poco de nostalgia y deseos de habernos quedado más tiempo - como uno se debe ir de un lugar. Tam, Tere, Juan Pablo... los extrañaremos.

He aquí las últimas imágenes de Madrid:




Fuimos al Museo del Prado, donde no te dejan tomar fotos, por lo que les debemos a las Meninas, a Júpiter devorando a su hijo y a las Majas (vestida y desnuda). Lo que sí logramos retratar fue a esta ¡otra Mona Lisa!




El Palacio de Cristal en el Parque del Retiro.


Mariana desde abajo.
 





El bocadillo de calamares es un plato típico de Madrid. Sabroso, nosotros opinábamos que le faltaba alguna salsita; Madrid opinaba que nooooo, esto así se come.


Un par de asociaciones organizaron en la Plaza Felipe II la festividad Holi,  tradición india en la que se recibe la primavera con polvos de colores y bailes como los que vemos en las pelis de Bollywood.


En Madrid, ¡ves trozos del Guernica por las calles!


Tamara y sus ratones. Se llaman Andrew y hablan inglés.




Otra cosa típica en Madrid son los churros con chocolate (sí, mexicanos, lo sentimos, no tenemos la exclusividad en esto). El chocolate madrileño es espeso, espeso.


Una variante de los churros son las porras, más gruesas y grandes. Por cierto, aquí vienen sin azúcar; se la pones tú, al gusto.


En el barrio de Lavapies hay un changarrito llamado Melos, normalmente a reventar, donde la especialidad es este sandwichito llamado zapatilla, relleno de lacón (cerdo) y queso de tetilla (un queso gallego llamado así porque viene en forma de teta). Fácil te lo comes entre tres o hasta cuatro personas.




En España no es raro que la gente cuelgue su ropa afuera para que se seque. Aquí podemos apreciar, por ejemplo, las gigantescas braguitas de una señora de unos 500 kilos.


Mariana sube, Mariana baja.
 



Juan Pablo nos preparó un tradicional cocido madrileño. Estaba booooooenísimo.




Juan Pablo Raskolnikov es tremendo pensador.


Nuestra comadrita Tam.


You're a rock star, baby.


Foto espontánea de los tres haciendo estrellitas de origami.




Y ahora, cebras.


¿Recuerdan el anuncio de Swatch en el que participé como león? Pues bueno, este anucio promovía el "Día de la Cebra" de Swatch, en el que organizarían un flash mob consistente en 150 personas vestidas de cebra que cazarían a cinco animales (león, rinoceronte, elefante, guepardo y búfalo) para ganar relojes Swatch Zebra. Mariana dijo, ¿y por qué no vamos a eso?

A lo que Tam y yo dijimos, ¿por qué no? Finalmente no se juntó tanta gente como esperaban y ni Mariana pudo ir porque estaba un poco agripada y con tos, pero fuimos Tam, un amigo de ella y yo. A la mera hora hasta salí con un reloj para Mariana.


Tam, Francisco, yo.


Cebras antes de la caza.


Y bueno, la gracia de todo esto es que el traje de cebra (morphsuit, para los conocedores) era tuyo al final del evento. Era demasiado tentador para dejarlo pasar. Así pues, nos llevamos los trajes a casa.

¿Y qué haces cuando tienes tres trajes de cebra? Pues te lo pones y te vas a tomarte fotos al parque, obviamente.


Mariana, Tam y yo.












La vista desde el parque de las tetas (llamado así por sus colinitas con forma de bubi, desde las que se ve la ciudad).








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