28 mar. 2011

Hay que comer

¿Cómo hacer dinero mientras viajas?

En los más de 13 meses que llevamos desde que salimos de casa, nos hemos encontrado con dos tipos de gente: los que han pasado por algo similar y saben más o menos de qué se trata este rollo de ser piedra rodante en plan austero, y los que abren los ojos como plato y exclaman ¡deben haber ahorrado muchísimo dinero! Claro, llevas más de un año viajando (NO de “vacaciones”, no nos confundamos, gente), y luego todo ese tiempo en ¡Europa! Claramente, debes ser una especie de millonario.

Pues sí, y no. Sí, ahorramos dinero muchos meses antes de salir. Sí, tuvimos nuestro bote para echar los cambios, hicimos sacrificios, y teníamos trabajos en los que daban fondo de ahorro y aguinaldo. Pero no, para hacer esto no necesitas ser rico, ni mucho menos. En Europa también venden arroz, el kilo cuesta cuando mucho el equivalente a unos 10 pesos, y con eso y unos cuantos vegetales comes tres días. (Abajo, en la foto: arroz con lentejas, un ejemplo de comida mochilera.) Y muchas cosas son gratis, si sabes dónde buscar. Entienden la idea.

Pero hay otro asunto, y es que desde el principio este viaje estuvo diseñado para cambiar a modo autosustentable en algún momento. La idea era alternar entre algún trabajo estable que conseguiríamos en alguna parte, quizá España -con eso del idioma- y también realizar pequeños trabajos temporales, chambitas… curros, como les dicen acá. Lo primero no fue tan fácil porque en España, y especialmente una ciudad como Barcelona, tanto para locales como para foráneos encontrar trabajo es-ta-ca-brón. Incluso trabajos comunes para mochileros, como trabajar en hostales, en los que muchas veces ni papeles necesitas, son muy difíciles de conseguir. En lo segundo no nos fue tan mal.

La clave es buscar en todas partes, intentar de todo, no decir que no a nada y comentarle a todo el mundo que buscas trabajo, de lo que sea, no vaya a ser que alguien sepa de algo. Debes explotar cualquier habilidad que tengas, o inventarte alguna nueva. Otra opción que te da un poco de dinero rápido es checar con los artistas locales; con frecuencia buscan modelos, y no siempre tienes que ser Gisele Bundchen.

De este modo hemos encontrado varias cosas que nos han permitido juntar algunos centavitos para continuar nuestro trayecto. Cada experiencia es diferente, y ésta ha sido la nuestra:

Primero, Berlín. Ahí encontramos nuestro primer trabajo del viaje, que consistía en analizar libros de texto publicados desde 1950 hasta la actualidad en países hispanoparlantes para un estudio de la Universidad de Stanford (lo que significa que técnicamente no trabajábamos para Alemania, sino para Estados Unidos, thank you very much). Principalmente eran libros de historia, civismo y geografía; debíamos examinarlos y llenar reportes acerca de su contenido, enfocados en cuestiones como derechos humanos, el rol de la mujer, niños, homosexuales, cambios climáticos. Un trabajo interesante y si no me equivoco, de los mejores pagados que hemos tenido. Nuestra otra fuente de ingresos en Berlín fue la venta de impresiones de mis fotografías los domingos en el Mauerpark, uno de los mercados de pulgas más grandes y populares de la ciudad. De eso tuvimos resultados variados, pero fue una experiencia divertida.

Salto a Barcelona. Ahí fuimos pintores de brocha gorda y modelos para artistas (Mariana posó para un fotógrafo, yo un fotógrafo y una pintora). También hicimos algo de revisión de textos y yo fui extra en dos películas para la cadena TV3 de televisión; una ambientada en los 70s, la otra en inicios del siglo XX. Y claro, last but nos least, trabajé para Euroaula, prestigiosa escuela de turismo barcelonesa (gracias, cuñao!!!). Para ellos hice traducciones, fotos y alguno que otro trabajillo misceláneo.

Finalmente, Madrid, donde nos encontramos por el momento. Aquí en el espacio de un mes (porque también es eso, a veces tienes un buen trabajo, pero dura unos días, y luego no tienes nada por otros tantos) ya pintamos otro departamento. También estuve posando para un pintor que buscaba modelos para retratos y participé en una serie de anuncios (teasers para internet, para usar el término correcto) promocionando el nuevo reloj Swatch Zebra.

Es todo, por ahora. Si nos buscan, los próximos meses estaremos en Sevilla, donde conseguimos trabajo en un hostal para mochileros. Ahí, si todo sale bien, estaremos un ratito trabajando, reponiendo energías, ahorrando un poco de dinero, disfrutando del buen clima –por fin- y haciendo lo que se hace en Sevilla.


Atendiendo el puesto durante la venta de fotos dominical en Berlín.


Trabajar como extra en Barcelona no es lo mejor pagado del mundo, pero es muy divertido.


Lo que ni se nos ocurría antes de iniciar el viaje, ser pintores de brocha gorda, ha resultado una de nuestras mejores fuentes de ingresos en España. Resulta que somos buenos, y resulta que se paga bien...


Qué me dura Dorian Gray.






La edición madrileña de la campaña internacional del lanzamiento del nuevo reloj Swatch Zebra. Me contrataron como cebra, y terminé de león.

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21 mar. 2011

Más escenas madrileñas

El carnaval pasó por Madrid, junto con el cumpleaños de Tere. Para señalar la feliz ocasión, nos disfrazamos de lechugas, o bueno, esa era la idea.








Esta vaca fue el alma de la fiesta.
 



El País dominical.


Los domingos se monta un mercado enorme llamado El Rastro, que llena varias calles con cosas nuevas y usadas. Todo el mundo va.


TODO el mundo.






Con Juan Pablo.






Monederitos de cassette.






Lo sentimos, fans de la fiesta brava. La tortura no es arte ni cultura.


El Barrio de las Letras debe su nombre a la intensa actividad literaria desarrollada a lo largo de los siglos XVI y XVII. En esta zona fijaron su residencia algunos de los literatos más destacados del Siglo de Oro español, como Lope de Vega (de hecho aquí puedes visitar su casa que es ahora museo), Quevedo o Góngora, y en ella estuvieron situados los teatros de la Cruz y del Príncipe, dos de los corrales de comedias más importantes de aquella época.


Una casita ocupa.




Mieke y Dirk fueron nuestros anfitriones en Bruselas -los primeros en Europa- y pasaron hace unos días por Madrid tras unos meses que pasaron recorriendo India. Nos reunimos en el Museo del Jamón (que no es museo, es changarro de comida, muy conocido por todos, menos los madrileños) para recordar lo que ahora, increíblemente, son ¡viejos tiempos!


Luego pasamos por el punto del Km. 0, origen de las carreteras radiales de España.




En el centro cultural CaixaForum hay una exposición de "El Efecto del Cine" consistente en instalaciones de pantallas con diferentes proyecciones, muy recomendable si andas por Madrid. En la foto, Juan Pablo y Mariana.


Una de nuestras obras favoritas, cuatro pantallas con escenas de Burkina Faso y Escandinavia. -- Por cierto que si alguien localiza el corto "Lonely Planet", de Julian Rosefeldt (también proyectado aquí) se los recomendamos ampliamente, es buenísimo. No está en YouTube.




Callejeando con Juan Pablo.


Más tortilla española. Con salsa brava.


Pulpo a la gallega.


Cafecito con leche.




El Mercado de San Miguel, un mercado muuuy fino para gente bonita, hay puestos de bocadillos de caviar, ostras con champaña y otras especialidades.




Tras casi dos semanas de trabajar como pintores de brocha gorda, nos fuimos a descansar un rato con Tamara y Juan Pablo frente a un templo egipcio que Egipto le regaló a España. El de la foto que sigue.


Templo de Debod.




Pocoyooo! Tiri tiri, tiri tiri.


Hasta la vista, amiguitos!

1 mar. 2011

Madrid caótico, bello, artístico y funcional

Tras estar en Barcelona con sus calles cuadriculadas y en perfecto orden extrañábamos ya un poco el caos de calles que suben, bajan y terminan inesperadamente a su antojo, así que nos ha encantado Madrid. Lo más divertido ha sido comparar el español mexicano con el español de nuestros amigos madrileños y reír a mares con palabras que escuchamos por primera vez: “descalabazada”, “chachi”, “repanpinfla”. O ver la forma desenfadada en la que todos (incluso los conductores de tv) usan palabras como “tetas” y “culo”, las distintas formas del verbo cagar, como cuando es usado para enfatizar: “Hace un frío que te cagas” o para insultar: “me cago en…
- la leche
- la hostia
- tu madre
- la puta que te parió
- todo lo que se menea (?)”, y un largo etcétera. Y claro los clásicos joooer (joder), hostia, tío y vale. En fin, que ¡nos encanta Madrid! Va el recuento gráfico.










En el centro, los nombres de las calles están ilustrados.




¡La Puerta de Alcalá! Ahí está, viendo pasar el tiempo.


Ni quien quiera entrar a su palacio, pos éstos.




La catedral de Santa María la Real de la Almudena, frente al Palacio Real.


Por la plaza de puerta de moros, a orillas de Lavapies, un barrio con muchos inmigrantes de diferentes lugares y una gran mezcla cultural, barato y medio cutre, chido para la gente bohemiona. Por cierto, la mitad izquierda del edificio está pintada, por si no lo notaron. 


Mucho arte urbano, en Lavapies. De hecho nos recordó a algunos barrios antiguos de México.









En la placita de Lavapies vimos esta camioneta donde te pueden hacer la prueba del sida en 20 minutos.


¡Poesía!


En medio de la estación de trenes de Atocha, hay un jardincito botánico con tortuguitas.




Actualmente en el metro de Madrid hay esta campaña para fomentar la lectura que nos pareció genial: ponen fragmentos interesantes de libros para que te piques. (Click en la foto
para ver más grande.)


¿Que te falta nalga? No hay problema.


Nuestro asombro con la invasión europea de IKEA no termina; descubrimos que también, ¡venden comida! Mmm, gravlaxsås.


Nos quedamos un par de noches con Tamara y la pasamos muy bien.


Nuestra toalla, secándose en el Parque del Retiro.


Ojo, amigos regios, ¡miren a quién nos encontramos! La vieron en Zipolite, la vieron en Leipzig, y ahora aquí la tienen en Madrid... ¡Indira! Es chido encontrar amigos.




Ese de atrás es Velázquez.


Con Goya y la Maja.


¡La RAE! Origen y solución de tantas discusiones...


Por ahí detrás, la fuente de la Cibeles.




El domingo fuimos a recorrer el Camino de Juan Pablo.

Juan Pablo es uno de nuestros amigos madrileños (extrema derecha en la foto). Tiene un grupo de amigos que cada semana se reunen a hacer senderismo, los "cuantofalta". Este domingo, como Juan Pablo estaba lastimado, hicieron un camino que inició a las afueras de Madrid en un pueblito llamado Nuevo Baztán, tan sencillo y tan para niños que hasta nosotros pudimos acompañarlos. Por cierto que era cumpleaños de JP, y a medio camino hubo picnic con velitas y todo...

(Las fotos con diálogos las tomamos prestadas de su blog: http://loscuantofalta.blogspot.com/)














A la vuelta del recorrido, pasamos por este pueblito, con escala obligada por una cervecita.




Ella es Tere, nuestra amiga y actual anfitriona. Probablemente la recuerden de una de las entradas del blog en Barcelona. Es feliz, alegre, entusiasta, hace yoga, reiki, reflexoterapia, grafología, es periodista, tiene un ojazo y mañana es su cumpleaños.


Y le gusta mostrar cosas a la cámara.


Con Juan Pablo y Tere.



***LOS HOYITOS ESPECIALES DE MADRID***

Por toda la ciudad hemos visto algunos hoyitos especiales cuyo propósito es ayudar a la ecología. Éstos son algunos ejemplos:


A la salida del metro, en los torniquetes, puedes tirar tus boletos usados, para que no los botes ahí nomás.


En los posters de películas que ves en la calle, como éste ejemplo de una película pedorra de Adam Sandler y Jennifer Aniston en la que seguramente, después de divertidas peripecias y enredos, y tras una persecusión final del chico por la chica (posiblemente al aeropuerto), terminarán juntos y feices para siempre -perdón por revelar el final!-, puedes tirar tus pilas usadas para que se vayan al reciclaje. (Click para ver más grande.)


De aquí sacas bolsitas para recoger las pupis de tu perrito.


De éstos sí hay en otros lugares. En Barcelona era muy divertido llevar botellas al container y lanzarlas por el hoyito.