22 abr. 2010

¡Feliz cumpleaños, Mariana!

Chequen las fotos de mi cumpleañera compañera de viaje:

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Tuxtla es una ciudad moderna, más moderna de lo que la imaginábamos…
Cuna del peatón Jaime Sabines, hogar de la marimba y del Cañón del Sumidero, es una ciudad ajetreada, dinámica, por cuyas avenidas se pasea el Conejobus, transporte con aire acondicionado (oh sorpresa) y hasta televisión. El nombre de la ciudad alude a los conejos, de ahí el nombre del camión moderrrrrno.


Además de conejos, en Tuxtla también hay algunas ratas.



Los arbolitos muy rasuraditos en el centro.




Una paletita de guayaba pa la calor.


Para mi desilusión, existe un solo espacio dedicado a Sabines, un Centro Cultural que lleva su nombre y en el que a duras penas hay una expo fotográfica con -a lo mucho- una decena de fotos y un busto horrible.





"Digo que no puede decirse el amor.
el amor se come como un pan,
se muerde como un labio,
se bebe como un manantial."



Jaime Sabines.




El Cañón del Sumidero es otro boleto. El paseo en lancha es de lo mejor, y en el camino puedes ver varios cocodrilos que, dicen las malas lenguas, fueron llevados ahí para ser atracción turística.









En esta vista está inspirado el escudo del estado de Chiapas.




Cuando los indios chiapas se vieron a punto de ser dominados por los españoles, prefirieron aventarse desde esta parte del cañón (hombres, mujeres y niños) antes que ser sometidos. Se dice que fueron miles los que se arrojaron.






Pelícanos. Pensábamos que sólo había en la colina...
pero también están en esta presa del Río Grijalva.










En Chiapa de Corzo no dejan hacer nada, caray.
(CHdeC es el pueblo donde tomas la lancha para recorrer el cañón.)


En la plaza principal de Chiapa de Corzo.


Nótense los testigos de Jehová amenizándole la tarde a los paseantes.

14 abr. 2010

Juchitán es...

JUCHITÁN ES MERCADO

El mercado de Juchitán es todo un espectáculo; además de las decenas de puestos que ofrecen trajes de tehuana, vestidos de novia y tocados con flores multicolores, el área de comidas está llena de pescado, camarón e iguana guisada con todo y huevos. Las pobres iguanas, enteras, con todo y escamas, te observan con los ojos vacíos desde el fondo de un caldo espeso. Una especie, por cierto, en peligro de extinción, ¡no la consuman!

Nos sorprendió la altivez con que las mujeres portan sus trajes de tehuana a diario. La gente se pasea como quien está orgulloso de sus raíces y su tierra, incluso fuimos empujados varias veces en el mercado, ya que nadie te cede el paso, si estás en medio pasan sobre ti. Punto. En este lugar te sientes un poco extranjero porque todos hablan zapoteco todo el tiempo.

Por ser época electoral, la plaza principal está escarbada e intransitable, y el tráfico en toda la ciudad es un caos: carros, motos, bicis, carretas y peatones se disputan el paso por las calles estrechas.


Tehuanas de todos colores.


Iguanas.








JUCHITÁN ES FIESTA

Una parte medular de Juchitán son sus fiestas. Las más importantes son las fiestas del pueblo llamadas velas, aunque desgraciadamente son en mayo, por lo que no nos tocó asistir a ninguna. En cambio, gracias a nuestro buen anfitrión Eduardo, pudimos colarnos en un súper bodón tradicional. La novia se llamaba Dulce Cacho Regalado. ¡De verdad!

El modus operandi de la boda juchiteca es el siguiente: cada invitado debe llegar con un cartón de cerveza, que te venden en la entrada. Con cartón en mano, llegas con el novio o con la novia a felicitarlos y a que te inviten oficialmente a pasar. Desde que te sientas hasta que te vas, los meseros se encargarán de despacharte una cerveza tras otra, a ritmo frenético (nosotros llegamos a las 8:30 y para las 11 ya estábamos medio fumigados). Tuvimos suerte de que, aunque ya era tarde, alcanzamos comida, pastel y hasta botana, cortesía de un mesero amabilísimo que aparentemente tuvo un tremendo flechazo con Eduardo.

Tras un par de horas de estar ahí, nuestros vecinos de mesa nos invitaron a brindar con ellos y acabamos integradísimos, brindando, bailando y bañados en cerveza. En su ronda por todo el lugar, el novio nos saludó y nos invitó a regresar al día siguiente. "Va a estar mejor que hoy", dijo. La tornaboda aquí se llama "Lavado de ollas" y es una fiesta con comida, música y mantelería roja, a diferencia de la blanca que se usa el día de la boda y que simboliza la virginidad de la desposada.


La rueda de los pasteles.







¡Saluuud por... ¿cómo se llamaba el novio?











Cerveza Corona, más de un siglo uniendo familias... con desconocidos.







Mariana amaneció con el pelo tieso.


JUCHITÁN ES VIENTO

Además de ser tradicional, fiestero y orgulloso, Juchitán se distingue por sus fuertes vientos. Aquí se concentran los parques de energía eólica que nutren a las empresas de la República. Subir a la azotea a tender la ropa en un día cualquiera se vuelve tarea titánica, el lado bueno es que máximo en dos horas la ropa está más que lista. Existe un área conocida como La Ventosa en la que el viento puede incluso a superar los 130 km por hora y en donde, nos contó Eduardo, quien se dedica a este asunto de la energía eólica, incluso tráilers han sido volteados con todo y carga. La línea del paisaje con todas esas enormes turbinas es bastante pintoresca.
Además el sonido del viento pasando por los árboles es un buen arrullo nocturno y todas las mañanas hay sinfonía de pájaros, cada uno con un distinto trinar.









JUCHITÁN ES VECINO DE NIZANDA Y PLAYA AZUL

El fin de semana nos reencontramos con Ruth, quien se quedó con Aron en Monterrey el año pasado. Además de conocer el rancho de su papá, quien planea un zoológico y para tal efecto tiene emus, búfalos, gallinas silvestres y hasta un ocelote; fuimos junto con Eduardo a Nizanda, que en zapoteco significa “agua que nace caliente”. Tanto el trayecto como el sitio en sí están increíbles.


Emus, muy flexibles.


Camino a Nizanda.




Con Eduardo en una de las pozas de agua caliente.


Ruth no entró al agua; no trajo traje.



Al día siguiente visitamos el centro de Tehuantepec, donde el folclor invade los mototaxis, y el de Salina Cruz. También estuvimos en Playa Azul, un lugar de arenas finas, grandes dunas y olas suaves, no asesinas como las de Mazunte. Nos cayó la noche caminando a la orilla del mar y fue increíble porque vimos entre las olas una especie de luciérnagas marinas fosforecentes, no sabemos si eran algas, plancton o medusas… La pasamos de lo mejor en Juchitown.


Pero antes, un desayuno. Sólo tardamos como dos horas en prepararlo.


Por todo Oaxaca hay diferentes versiones del mototaxi.
Aquí podemos ver el estilo tehuano.




Playa Azul. Preciosa y prácticamente desierta.









En la noche probamos el Bupu: abajo lleva atole y arriba una espuma hecha con una flor y cacao.

Si no acabas con bigote, no tomaste bupu.

9 abr. 2010

Zipolite

No hay mucho que decir de la playa, ya que todos pueden imaginar cómo es estar ahí: dormir, comer, asolearse, construir castillos, pulpos o mujeres voluminosas en la arena, platicar, reír, dormir, y luego empezar otra vez el ciclo. Además, bueno... es Zipolite.

La compañía fue un lujo para nosotros, nos encantó volver a ver a Jaime, Lindsay, Charity, Indira, Guenia, Francisco, Roberto y conocer a otros viajeros, como los alemanes Nick y Katrin.



Guenia, la mujer pulpo de Cholula.


Indira es un estuche de monerías.


Hicimos castillo de arena y toda la cosa.


Roberto, Mariana, Aron, Guenia, Francisco.


Indira, Guenia, Roberto, Mariana, Aron. Buscando algo de cenar.




Francisco se aventó una obra de arte en la arena. Luego vino el mar, y se la llevó.


Puros mochileros: Mariana, Roberto, Guenia, Aron, Katrin, Nick.


Con Lindsay y Jaime.

Cotorreando con Jaime.


Mariana y Guenia en la fogata.


Organizamos una fogata para conmemorar nuestros primeros dos meses de viaje, la noche del seis de abril.

En ese balcón tenían colgada una tanga gigantesca! No quisimos ver a la dueña.

Encontramos entre la ropa limpia esos calzones que no eran de nadie. Sí, estaban limpios. El texto se lo escribimos nosotros con un plumón. Sí, de verdad estaban limpios.