26 may. 2011

Mariana y Aron en Vagablogging

 Esta semana aparecimos en Vagablogging, un blog de viajes en el que entrevistan gente que vive o ha vivido viajando. Dando click aquí pueden ver la entrevista (en inglés):

http://www.vagablogging.net/vagabonding-case-study-aron-and-mariana.html




Vagablogging está inspirado en el libro Vagabonding, de Rolf Potts, acerca de hacer de viajar un estilo de vida.

18 may. 2011

Fin del viaje

Después de 15 meses, nuestra aventura llega a su fin. Volver a Bruselas para tomar nuestro vuelo de 150 euros para regresar a casa fue un cierre que no olvidaremos. Justo hace un año, al llegar a esta ciudad todo era nuevo y diferente, ahora en una segunda vuelta se sintió un poco como volver a casa y nos dio la oportunidad de reencontrarnos con viejos amigos.

Ahora empieza otra aventura y este blog sigue, porque aún hay muchas cosas en el tintero.


Tine y Wouter nos hospedaron.


Dirk y Mieke, nuestros amigos y anfitriones de hace un año, nos invitaron a pasar el fin de semana con ellos en su casa de Ghent (los seguidores del blog con buena memoria recordarán esta casa, donde nos quedamos -solos- un año atrás).


Se organizaron una carne asada.


Dirk es chef y es belga: eso lo hace alguien con buen gusto y amor por la cerveza. Después de comer, preparó una sesión de cata de cervezas belga de las finas; de las que vienen con corcho. Éstas cervezas terminan de fermentar ya en la botella, por lo que, como el vino, su sabor varía depende de cuándo las abras. Fuertes, densas, muy buenas.


Dirk, Mieke y Joe.


El domingo por la mañana fuimos a pasear por el área bonita de Ghent, junto al río, las flores y las casas de gente rica.


En la tarde preparamos un guacamolito.


De regreso me vine atrás en la camioneta, enseñándole a Mieke el poder de mi flash.


Mientras, Mariana, se tomaba autorretratos.


El último último día antes del vuelo, de vuelta en Bruselas, lo dedicamos a pasear por la ciudad como viles turistas. Aquí Mariana anuncia, "¡adiós, Bélgica!"


Los belgas aman sus comics.


...caminamos por el barrio de Marolles, donde vimos muchas tiendas chidas y pasamos por un mercado callejero...


Último día, ni modo.






Obviamente no podíamos irnos sin comer aunque fuera otras papas belgas...


...y otro waffle belga con chocolate.

***

 Y bueno, el resto es historia: al día siguiente tomamos el avión y nos fuimos a México. Pero... para que el vuelo sea tan barato, debes llegar a Cancún, y ahí estaba Oceanía, vieja amiga de Mariana. ¿Cómo no cerrar el viaje panza arriba en la playa?


Oceanía y Camila, dos mujeres súper chidas.


¿Qué haces al regresar a México después de un año? Comer gorditas de chicharrón, claro.




El Caribe mexicano, otra estrella más del canal de las estrellas.


Oceanía conoce los mejores hoteles para colarse, así que nos fuimos a meter al jacuzzi y a la alberca del Marriott.


Una chulada de alberquita.




¿Pagar, por usar las instalaciones del Marriott? ¿Qué somos, millonarios?






¡Se acabó! El último en salir apaga la luz.

4 may. 2011

Adiós, Sevilla.

Pensábamos que nos quedaríamos una larga temporada viviendo en Sevilla... pero como dicen aquí, va'se que no. Eso del trabjo resultó no ser tan serio, así que ni modo... muy a nuestro pesar, esto se acaba aquí. De Sevilla, nos vamos mañana. De España, pasado mañana. Mi querido Rubén, habrá que prender ese carbón y poner a enfriar esa cheve...

Mientras tanto, queda lo último de Sevilla. Justo ahora es la Feria de Abril (en mayo! Sevilla es genial, todo es posible aquí) y la calle está inundada de sevillanas camino a la feria. La feria en sí es un recinto enorme al aire libre lleno de carpas con comida, bebida y música. Lo malo para nosotros es que la mayoría, las buenas, son privadas y sólo puedes entrar si alguien te invita, y esta vez no tuvimos suerte. Aún así, nos dimos una vuelta y nos apantallamos viendo esta tradición llena de música, alegría y sevillanas preciosas.


Así las ves a todas, por la calle, y les encanta que les tomen fotos.








Todas van a la feria, el evento más esperado del año.




Ya en la feria...




























Además de bailar, lo que se acostumbra es comer pescaito frito y tomar rebujito, que es una mezcla de un licor llamado manzanilla y refresco de limón. Es de esos tragos dulces que no sientes hasta que se te mueve el piso.












Varios rebujitos después.


Mientras tanto, afuera.


¡Están por toda la ciudad!


A esta sevillana adoptada le regaló un abaniquito nuestra comadre Natasha, y olé.


En el cine, a la función de media noche se le llama sesión golfa.




Guadalquivir.


La puerta principal de la Catedral.


Éste es el edificio del ayuntamiento. Aunque no se aprecia del todo en la foto, el lado izquierdo está cargadísimo de adornos en el mármol tallado; el lado derecho está liso, liso... es que se les acabó el presupuesto, y lo dejaron así. ¡Sevilla es genial!










En Sevilla, la ley de la gravedad es opcional.




En una calle de la judería. La historia va así: los cristianos atacaron a los judíos que vivían ahí y mataron a miles. Los judíos planearon un ataque como respuesta, pero Susana, la hija del jefe de éstos, estaba enamorada de un soldado cristiano y le confesó los planes de su padre. El soldado, que no estaba tan enamorado como ella, los comunicó a sus superiores y emboscaron a los judíos, matando miles más, incluyendo a la familia de Susana. Ella tuvo que convertirse al cristianismo y se hizo monja, pero en su muerte pidió que le cortaran la cabeza y la exhibieran en esta ventana de su antigua casa como recordatorio de lo que había hecho.




Cruces verdes.


En esta plaza se hicieron autos de fe durante la inquisición (auto de fe es la manera elegante de decir "quemar judíos en la hoguera").


Y dijo: dadme un cono, con 12 bolas.