23 may. 2010

Antes de irnos a Bélgica, pasamos unos días en Playa del Carmen.

Estuvimos alrededor de una semana en Playa del Carmen, disfrutando los colores del Caribe: el turquesa de las aguas y el blanco de las playas de arenas finas.
Es el México “disneylandizado”, donde muchas de las cosas se venden en dólares y abundan los souvenirs de artículos con inditos sombrerudos sentados bajo un nopal y las camisetas de Speedy González con la leyenda de “Playa del Carmen. México”.
Basta decir que la calle más cercana a la playa ha sido bautizada como la quinta avenida (qué nos dura niuyors) y tiene al menos dos sucursales de Starbucks, otras dos de Ben&Jerrys, Burger King, Liverpool, cientos de boutiques donde los precios están para poner los ojos de plato y decenas de restaurantes que venden ‘margarruitas’ y ‘tacous’. Ah y en la playa, con tanto extranjero, obvio también hay mucho taco de ojo. Para él y para ella.
Aquí conocimos a una pareja couchsurfera que nos hizo la visita: Tere, una abogada con mucho carácter pero lindísima, y su novio Riaz, un apasionado de la naturaleza que trabaja como guía en paseos ecoturísticos.
Ambos nos hospedaron (oscilamos entre sus casas) y gracias a ellos pudimos disfrutar de un paseo con tirolesas y cenotes y conocimos Xcacel, una playa virgen increíblemente bella.
Compartimos cenas, copas y hasta unos chila-nachos (buen invento de Riaz) y además descubrimos un poco de ese mundillo de los tours para extranjeros en la Riviera Maya, por ejemplo, el hecho de que los italianos son ¡súper miedosos! Y a veces retrasan los tours porque temen aventarse por la tirolesa o entrar a nadar a los cenotes porque no alcanzan a tocar el piso, no importa que tengan chalecos salvavidas.
Unos buenos días de relax antes de decirle adiós por unos cuantos meses a nuestro México lindo y querido.


Un día vimos un escarabajo pelotero empujando su bolita.


La playa en el Caribe mexicano... de lujo, qué te puedo decir. De postal.


Una reunión entre amigos con fiambres, quesos, vinos, pura cosa buena.


La "Riviera Maya" está llena de turistas que compran souvenirs con dibujitos de sombreros para volver a casa y decir que estuvieron en México.


Con Tere.


Los domingos cierran la avenida principal (la quinta) y hacen bazar. Cualquiera puede poner su mesita y vender sus chucherías viejas, o nuevas. Hay puestitos de comida, mucha gente y litros de sudor, porque ya te imaginarás el calor que hace ahí bajo el sol. A la gente le encanta comprar.


Y bueno... llegó el día, nos lanzamos al aeropuerto de Cancún (a 30 min. de Playa) y subimos al avión.

2 comentarios:

  1. Actualizennn desaparecidos :D

    Bueno espero que sea por que estan pase y pase y conociendo muchoooo..

    Ash no acutualizan y los extraño

    Besoss

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  2. Yo tb los extraño!!! ¿còmo los recibieron los belgas????

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