28 feb. 2010

Y ahora, a Guadalajara

Es increíble pero es verdad. Las calles de Guadalajara huelen a tierra mojada y a flor de naranjo. Por las calles abundan estos árboles y en esta época lucen tupidísimos de naranjas.

Llegamos a casa de Prisca Esponda, nuestra primera anfitriona, y fue una experiencia extraordinaria. Nos tocó ser parte de los “miércoles de sushi”, en los que no hay sushi, ja.


Centro: Prisca.
A los viajeros nos tocó cocinar: Andrea, que viene de Noruega, nos preparó salmón al horno con verduras y nosotros hicimos latkes, postre tradicional de Janucá que se prepara con papa y azúcar.

Prisca y el equipo de los miércoles de sushi.


Con Andrea, de Noruega.
Febrero 25. Paseamos por el centro de la ciudad, sin perdonar la visita a la emblemática Catedral y el Instituto Cultural Cabañas, que tiene unos murales de Orozco con los temas de la Conquista y la Revolución que están para babear. Actualmente preparan una expo sobre este artista y nos dijeron que estará en, creo, 17 salas, uffff. Desafortunadamente es en marzo y ya no estaremos aquí :(
El centro es muy tradicional, nos recordó al centro del DF hace muchos años: Hay puestos con fruta, otros que para nuestra sorpresa no sólo tienen elotes cocidos sino brócoli y hasta coliflor para botanear y pajaritos que salen de su jaula para leer la suerte en un papelito.


Araceli, vendedora de pinturas hechas con arena, nos recomendó las tortas ahogadas de "Richard" y nos dio varios tips.


Richard, orgulloso propietario de las tortas ahogadas "Richard".


Nuestra primera torta ahogada.
El sábado en la mañana, Prisca, indignada al ver esta foto, declaró que esto no es una torta ahogada, en este instante nos vamos a comer unas tortas ahogadas auténticas. Así, lagañosos y casi en calzones, nos fuimos a comer tortas como ésta:


Sí, pican como diablo.

Afuera del Instituto Cabañas hay una obra llamada la Sala de los Magos, de Alejandro Colunga, que son un conjunto de sillas como sacadas de un sueño de peyote de Dalí, chidísimas.


Tras las tortas de don Richard, pasamos por el mercadito y luego disfrutamos de un concierto con la Banda de Música del Gobierno del Estado en el kiosco, mientras una charrita hacía suertes con la riata al ritmo de Rossini:






No, no comimos aquí.


Para rematar, por la noche asistimos a la reunión políglota de CS en el Café Fenix.
Casi todos los autobuses dejan de pasar a las 10:30 pm.
Guadalajara sí tiene el alma de provinciana.

2 comentarios:

  1. La torta ahogadaaaaaaaaaaaaa... como dijera alguien hace años: Por qué me hacen estoooooooooo?? ;-P

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  2. pusieron nerviosa a la charrita,jajajaja, por què no quisiste salir en el video aron??? jajajaja

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